Discos para una vida [I]: The Doors, 1967

Me permito el lujo de inaugurar un nuevo apartado dentro de MOP: el rincón de la nostalgia, habitual refugio de reaccionarios, románticos y románticos reaccionarios reacios a avanzar en el espacio, el tiempo y la evolución. Además… lee esto y podrás presumir de influencias.

1967: la invasión Inglesa en su punto álgido, momento glorioso e irrepetible para la música. Es este año en el que nace una de las mayores leyendas: The Doors, publicando un disco homónimo se presentan como el paso más allá, tomando un poco de Beat Inglés de aquí, otro poco de rock’n’roll de allá, psicodelia como resultado de “abrir las puertas de la percepción” (todos sabemos cómo, de ahí viene el nombre del grupo)  todo embadurnado de Rythm ‘n’ Blues y las líricas y “voces” de Jim Morrison, que se convertiría en un auténtico megaicono musical (y sexual) a partir de entonces.

“The Doors” es uno de los mejores discos de la historia, siendo un álbum de debut realmente impresionante en cuanto a producción, ejecución y contenido que lo dice absolutamente todo acerca de la profundidad y las dimensiones de la banda y sus componentes.

Plagado de incontestables himnos generacionales, es uno de esos pocos discos que enganchan de principio a fin, como un libro cantado en el que Jim nos narra una historia acerca del amor, la desesperación, las drogas, la muerte o incluso el síndrome de edipo, en la tremendamente abstractiva, absorvente y completamente delirante “The End”, macrocanción (en todos los sentidos) de once minutos y cuarenta y dos segundos de duración que comienza lenta y tímidamente, con ciertos tintes psicoarabescos de fondo y con la narración de la historia de un muchacho que, deslizándose por los más oscuros declives de la mente enloquece por el amor hacia su madre, y consciente de que es el fin del mundo, mata a su padre y a sus hermanos, y posee a su madre. Tierno, ¿verdad?… poesía pura cantada por una voz quebrada, tremendamente profunda, como de un ángel, como de Jim. Banda sonora de “Apocalypse Now!”

¿Quién no conoce “Break on Through”? himno de la lucha contra la guerra del Vietnam y por el abuso de las drogas, “Soul Kitchen”, auténtico alarde de precisamente eso, Soul, que nos hace casi enamorarnos de la dueña de la cocina (y del que duerme toda la noche allí) o de la también gigantesca “Light My Fire”, con un increíble duelo Hammond – Guitarra que pone los pelos de punta, demostrando también la altura musical de Ray Manzarek y Bobby Kriegger, auténticos freaks de sus instrumentos. Probablemente la parte más emotiva del disco, de una tremenda profundidad que invita a la reflexión (sí, no os riáis, no se me va la olla) más profunda.

Un disco que deberías escuchar. Un disco que daría sentido a tu día. Un disco para una vida.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: